Última actualización: 11/11/2017 Contenidos: Comisión de Sitio Web de la Academia Desde el 1.º de junio de 2015, en todo su material gráfico y en su sitio web, la Academia Nacional de Medicina utiliza el nuevo logo oportunamente aprobado por la Asamblea  Plenaria. Para conservar la fidelidad histórica, en todos los contenidos del sitio anteriores a dicha fecha, se mantuvo el logotipo que se utilizaba en el momento de su publicación.

BREVE HISTORIA DE LA ACADEMIA NACIONAL DE MEDICINA DEL URUGUAY.

(Lo que sigue es una síntesis de la trayectoria y actividades de la Academia Nacional de Medicina. Una información desarrollada se encuentra en la publicación: Academia Nacional de Medicina 1976 – 27 de diciembre – 2016 CUARENTA AÑOS DE AVANCES Y REALIZACIONES a cuyo texto completo se accede haciendo clic aquí)  Antecedentes Desde   su   fundación   en   1724,   hasta   la   séptima   década   del   siglo   XX,   en   Montevideo   hubo   seis   intentos   de   creación   de   una   Academia de Medicina. El   primero   fue   el   del   Doctor   Miguel   Gorman   (1736-   1819)   un   médico   irlandés   muy   competente   formado   en   Reims   y   en   París,   que   actuó en   el   reino   de   España.   Primero   lo   hizo   en   Madrid,   donde   accedió   a   cargos   públicos   de   responsabilidad   y   a   un   sitial   de   la Academia   de Medicina.   Y,   desde   1777,   actuó   en   Buenos   Aires   donde   el   virrey   Juan   José   de   Vértiz   y   Salcedo,   no   sólo   le   concedió   la   residencia definitiva   en   el   Virreinato,   sino   que   le   nombró   catedrático   de   Medicina   y   "Protomédico   General   y Alcalde   Mayor   de   todas   las   facultades de Medicina, Cirugía, Pharmacia y Phlebología". Gorman   no   limitó   sus   iniciativas   para   mejorar   la   Medicina   a   Buenos Aires. A   pesar   de   que   Montevideo   todavía   era   una   pequeña   ciudad amurallada   con   poco   más   de   cinco   mil   habitantes,   era   la   primera   ciudad   del   Virreinato   del   Río   de   la   Plata   a   la   que   llegaban   los   viajeros de   Europa   y   por   ello   decidió   fundar   allí   una   Academia   médica   para   que   sirviera   para   “estímulo   de   los   peritos,   instrucción   de   los curanderos y expulsión de los inútiles” y de ese modo defendiera desde el punto de vista sanitario al Virreinato. La   Academia   de   Montevideo   se   instaló   en   los   últimos   días   de   1783   o   primeros   de   1784,   en   presencia   del   Virrey   Vértiz,   pero   el   Virrey     Nicolás   Francisco   Cristóbal   del   Campo   que   lo   sustituyó   unos   meses   después,   obstaculizó   o   anuló   todas   las   iniciativas   de      Gorman, entre ellas la recién nacida Academia de Medicina de Montevideo que, en consecuencia,  tuvo una existencia efímera. El   siguiente   intento   recién   tuvo   lugar   ciento   treinta   y   un   años   después,   luego   que   Uruguay   logró   su   independencia,   terminó   con   los incesantes   conflictos   político-militares   del   siglo   XIX   y   vivía   el   período   de   paz   que   siguió   a   la   revolución   de   1904,   un   ciclo   floreciente   de la   economía,   y   un   proceso   de   consolidación   de   la   democracia,   institucionalización   y   fuerte   apuesta   a   la   educación.   En   1915   el   Dr. Américo   Ricaldoni,   Profesor   de   Neurología   y   Decano   de   la   Facultad   de   Medicina   de   Montevideo,   elevó   un   Proyecto   de   creación   de una   Academia   de   Medicina   como   dependencia   la   Facultad.   No   prosperó   porque   se   consideró   incompatible   con   la   organización, gobierno y funciones de ambas entidades. En   1936   durante   la   presidencia   del   Dr.   Gabriel   Terra   hubo   un   nuevo   intento,   que   las   dificultades   políticas   del   momento   impidieron   que concretar. En   1958   el   Dr.   Camilo   Fabini   (1906-1990),   destacado   médico   del   tercio   central   del   siglo   XX,   miembro   muy   activo   del   Sindicato   Médico del   Uruguay,      Subsecretario   y   más   tarde   Ministro   de   Salud   Pública   y,   finalmente,   senador   por   varios   períodos   legislativos,   presentó   en su   Cámara   un   proyecto   de   ley   de   creación   de   la   “Academia   Nacional   de   Ciencias   Médicas”.   Fue   aprobado   por   el   Senado   y   pasó   a   la Cámara de Diputados, en la que su trámite se detuvo. En 1963 el Consejo Nacional de Gobierno presentó una iniciativa que coexistió con la precedente pero tampoco prosperó. Proceso fundacional de la Academia Nacional de Medicina A   principios   del   año   1974,   el   Profesor   Raúl   F.   Vaccarezza,   Profesor   Titular   de   la   Cátedra   de   Tisioneumonología   de   la   Facultad   de Medicina   de   la   Universidad   de   Buenos   Aires   y   miembro   de   número   de   la   Academia   de   Medicina   de   esa   ciudad,   sugirió   a   su   amigo uruguayo   el   Profesor   Fernando   D.   Gómez   realizar   gestiones   para   la   creación   en   Montevideo   de   una Academia   Nacional   de   Medicina, porque la consideraba una necesidad rioplatense. Este recibió la idea y realizó gestiones de las que no quedó registro. El   15   de   mayo   de   ese   año,   el   Doctor   Mario   Arcos   Pérez   presentó   en   el   Consejo   de   Estado   que   integraba,   un   Proyecto   de   Ley   de creación   de   una   Academia   Nacional   de   Medicina,   que   fue   aprobado   por   este   el   27   de   agosto,   y   promulgado   como   Ley   14.260   de creación de la Academia por el Poder Ejecutivo el 3 de setiembre. Para   la   organización   inicial   de   la   Academia,   la   Ley   dispuso   crear   una   Comisión   temporaria   de   cuatro   miembros   que   se   integró   con   el Dr.   Ricardo   Rímini,   delegado   de   la   Universidad   de   la   República   y   Presidente   nato   con   voto   decisorio   en   caso   de   empate,   el   Profesor Ciro   Jaumandreu,   delegado   de   la   Facultad   de   Medicina,   el   Profesor   Emérito   Fernando   Herrera   Ramos,   delegado   de   la   Asociación Médica del Uruguay y el Profesor Fernando Gómez delegado de los Profesores Eméritos de la Facultad de Medicina. El   15   de   julio   de   1975   esta   Comisión   elevó   al   Ministerio   de   Educación   y   Cultura   los   nombres   de   siete   candidatos   a   integrar   la Academia,   los   Profesores   Eméritos   de   la   Facultad   de   Medicina   José   Luis   Bado,   José   Estable,   Frank   Hughes,   Eduardo   Palma, Alfredo Ramón   Guerra   y   Manuel   Rodríguez   López   que   fueron   refrendados   por   este   el   2   de   setiembre.   El   30   de   abril   de   1976   les   dio   posesión de   sus   sitiales,   y   les   encomendó   seleccionar   trece   candidatos   adicionales   para   que   la Academia   tuviera   los   veinte   miembros   que   la   ley le marcaba como mínimo necesario para funcionar. Se   integró   una   Mesa   Directiva   provisoria,   con   Eduardo   Palma   (presidente)   y   José   Estable   (secretario),   y   se   fueron   integrando   a   la Academia   figuras   relevantes   de   la   Medicina   Uruguaya.      Los   Académicos   José   Estable   y   Manuel   Rodríguez   López,   que   se   habían esforzado para acelerar los trámites de puesta en marcha de la Academia, fallecieron en forma inesperada. Finalmente,   el   27   de   diciembre   de   1976,   tuvo   lugar   una   solemne   ceremonia   pública   y   acto   fundacional   de   la   Academia   Nacional   de Medicina,   en   la   que   el   Ministro   de   Educación   y   Cultura,   Daniel   Darracq,   dio   posesión   de   sus   cargos   a   los   primeros   veinte   miembros titulares   o   de   número:   Román   Arana   Iñiguez,   Héctor   Ardao,   José   Luis   Bado,   Roberto   Caldeyro-Barcia,   José   Manuel   Cerviño,   Manlio Ferrari,   Fernando   D.   Gómez,   Fernando   Herrera   Ramos,   Frank   Hughes,   Ciro   Jaumandreu,   Raúl   Leborgne,   Juan   E   Mackinnon,   Eduardo Palma,   Fortunato   Ramírez,   Alfredo   Ramón   Guerra,   Pedro   Regules,   Ricardo   Rímini,   Raúl   Rodríguez   Barrios,   Federico   Salveraglio   y     Rodolfo V. Talice. Desde   entonces   hasta   la   fecha   la   Academia   extendió   a   treinta   y   cinco   el   número   de   sitiales   de   Académicos   de   número   que   están ocupados    y    ha    nombrado    Académicos    Eméritos,    Académicos    Honorarios    y    Correspondientes    estos    dos    últimos    nacionales    y extranjeros. Actividades y realizaciones de la Academia desde su fundación. Desde 1977, año de su puesta en marcha, hasta la fecha, la Academia tuvo un funcionamiento regular y continuado. --- Dar sus primeros pasos le insumió los años 1977 y 1978 en los que redactó su marco normativo, solucionó las necesidades mínimas locativas financieras y de personal administrativo necesarias para funcionar, inició su estímulo al desarrollo local del conocimiento médico con la creación y primer llamado al Gran Premio Nacional de Medicina, creó una representación gráfica que la identifica, estableció relaciones con la Academia de Medicina de Buenos Aires, se integró a la Asociación Latinoamericana de Academias Nacionales de Medicina, España y Portugal  (ALANAM),  y nombró su primer Consejo Directivo. --- Desde 1978 a la fecha ha tenido una marcha continua, regular y ascendente en la que: ha desarrollado su estructura, ha   incrementado   su   estímulo   a   la   creación   de   nuevos   conocimientos   en   Medicina   mediante   la   creación   de   un   Sistema   de Premios, ha   realizado   actividades   de   divulgación   mediante   Presentaciones,   Conferencias   públicas,   Coloquios,   Simposios,   Cursos   de actualización, Jornadas, Comunicados, Declaraciones e  Informes, ha   realizado   actividades   para   el   fomento   de   la   dignidad   y   la   ética   en   el   ejercicio   profesional   (Bioética,   Bioderecho,   Medicina Centrada en la persona), otorga auspicios, realiza publicaciones, está presente en los medios de comunicación y tiene una página web, ha   tenido   iniciativa   en   la   creación   del   Colegio   Médico   del   Uruguay,   ha   colaborados   en   su   puesta   en   marcha   y   funciona armoniosamente con él habiendo obtenido logros conjuntos, participa activamente en lo relacionado con el Desarrollo Profesional Médico Continuo y la Recertificación o Reacreditación, tiene   vínculos   con   las   gremiales   médicas   (Sindicato   Médico   del   Uruguay   y   Federación   Médica   del   Interior)   y   con   las   sociedades científicas de especialidades médicas, realiza actividades de asesoría, hace aportes a la elaboración de leyes y reglamentos, apoya el desarrollo del Proyecto ECHO, participa   en   Programas   de   lucha   contra   el   consumo   problemático   de   alcohol,   contra   el   tabaco   y   las   drogas,   en   actividades   de   la Unidad   Nacional   de   Seguridad   Vial   (UNASEV)   tendientes   a   elevar   los   niveles   de   Seguridad   en   el   Tránsito,   y   en   el   Diálogo Social. Y,   finalmente,   mantiene   relaciones   con   otras Academias   Nacionales   y   realiza   actividades   con   sus   pares:   la Academia   Nacional de   Medicina   de   Buenos   Aires,   la   Asociación   Latinoamericana   de   Academias   Nacionales   de   Medicina,   España   y   Portugal     (ALANAM), la Real Academia de Medicina y otras Academias de España La trayectoria de la Academia Nacional de Medicina puede valorarse según dos dimensiones diferentes. La   primera   es   la   dimensión   individual   de   quienes   en   el   pasado   integraron   la   Academia   y   hoy,   por   justicia,   merecen   el   recuerdo   y   el reconocimiento   por   su   ejemplar   racionalidad   en   la   definición   de   objetivos,   y   por   su   tesón   y   perseverancia   en   el   alcance   de   los   mismos, venciendo con creatividad limitaciones y dificultades que a primera vista se les mostraban como insuperables. La   segunda   es   la   dimensión   institucional   que   muestran   cómo,   a   partir   de   la   nada,   la Academia   Nacional   de   Medicina   progresivamente ha   desarrollado   actividades   sustentables   más   numerosas   y   diversas,   ha   salido   de   sí   misma,   y   se   ha   proyectado   con   aportes   de significación en la sociedad local, en organizaciones nacionales relacionadas con la Medicina y en el medio académico internacional. Esto   le   ha   permitido   que,   en   todos   estos   ambientes,   en   algo   más   de   cuatro   décadas,   haya   aprovechado   el   tiempo,   haya   realizado acciones   que   concluyeron   en   realizaciones,   haya   cumplido   en   forma   adecuada   con   sus   funciones,   no   duplicando   las   que   realizan   otras organizaciones   médicas   nacionales   sino   complementándolas   ocupándose   de   aspectos   que   aquellas   no   abarcan   o   haciéndolo   desde una perspectiva diferente, necesaria y útil. Con    ello    además    ha    ganado    visibilidad    y    hoy    es    merecidamente    reconocida    como    un    interlocutor    legítimo    y    valioso    y    recibe expresiones   de   respeto   y   elogio   por   parte   de   las   máximas   Autoridades   Nacionales,   de   instituciones   locales   relacionadas   o   no   con   la Medicina, y de las Academias Nacionales de Medicina de América Latina, España y Portugal. --- La   trayectoria   y   realizaciones   de   la   Academia   justifican   la   satisfacción   y   el   sano   orgullo   de   los   Académicos   de   pertenecer   a   ella   y   les impulsa   a   continuar   sosteniéndola   y   proyectándola   hacia   el   futuro   con   el   mismo   empeño   y   provecho   que   en   su   momento   exhibieron quienes les precedieron. Y   su   conocimiento   por   parte   de   la   población   del   país,   le   permite   saber   que   cuenta   con   una   institución   honoraria,   seria,   valiosa   y significativa,   que   lleva   cuatro   décadas   de   iniciativa   y   realización,   desde   el   ángulo   particular   y   único   que   le   marca   su   Ley   de   Creación, de   diversas   actividades   en   relación   con   la   Medicina   que   invariablemente   han   sido   eficientes   y   han   tenido   impacto,   lo   que   justifica plenamente su existencia, aún en un país pequeño como Uruguay. En   el   presente,   nada   indica   que   su   tradición   de   trabajo   continuado,   persistente   y   productivo   vaya   a   debilitarse,   por   lo   que   cabe   esperar que continúe y se robustezca en el futuro.