El lavado de manos es la más espectacular, sencilla y económica medida sanitaria en la historia de la medicina y la salud pública.
Y no es tan antigua…. Ignaz Wsemmelweis el hombre que impuso este procedimiento murió, pobre y loco hace 160 años, sin tener la menor idea el impacto de su descubrimiento; más allá que en los años siguientes Louis Pasteur descubrió los “microbios” y Joseph Lister promulgo el uso de los antisépticos, que permitieron el desarrollo de la cirugía hasta como la conocemos hoy.
Así, el lavado de manos se convirtió también en una de las medidas más útiles para evitar el contagio y la diseminación de microorganismos en las comunidades. La OMS promueve el Día Mundial del Lavado de Manos para concientizar sobre la importancia de lavarse las manos con agua y jabón como medida para prevenir la propagación de enfermedades y salvar vidas, especialmente en niños.
Esta práctica es una herramienta fundamental de promoción de salud. Su impacto más notorio se observa en la reducción drástica de la transmisión de Infecciones. Un ejemplo es la diarrea infantil, en que esta sola medida puede reducir en casi 40 % de casos, especialmente en contextos con saneamiento deficiente. También es un pilar fundamental de la gestión hospitalaria para para prevenir las infecciones nosocomiales y reducir la propagación de bacterias multirresistentes y virus en entornos quirúrgicos y de cuidados intensivos y baja la incidencia de infecciones respiratorias -como se vio durante la pandemia de Covid.19- porque los virus se transmiten fácilmente a través de las manos sucias.
El Centro para el Control y la Prevención de Enfermedades de los Estados Unidos -conocido mundialmente como (CDC) – considera el lavado de manos como una de las “medidas más críticas y efectivas” para detener la propagación de gérmenes. Esta posición es una piedra angular de sus guías de salud pública y prevención de infecciones. Y más aún, el CDC promueve el uso de desinfectantes de manos con “al menos un 60% de alcohol” como una medida alternativa efectiva cuando no hay agua y jabón disponibles” y son claros en señalar las limitaciones de los antisépticos con alcohol, porque no eliminan todos los tipos de gérmenes, ni son efectivos cuando las manos están visiblemente sucias o grasientas y tampoco eliminan sustancias químicas peligrosas como pesticidas o metales pesados.
El lavado de manos con agua y jabón es un procedimiento extremadamente barato en comparación con los antisépticos producidos por la industria y que está al alcance de casi todos, independientemente de su nivel socioeconómico. En las poblaciones más vulnerables y con menor acceso a sistemas de salud, el lavado de manos actúa como una “vacuna” accesible que previene enfermedades que pueden ser devastadoras.
Debemos lograr una “cultura del lavado de manos”, generar una alta adherencia social a la misma y sostenerla con fuerza en los ámbitos asistenciales y hospitalarios porque con ello se reduce la carga de enfermedad en la población, lo que significa menos personas enfermas, menos presión sobre los sistemas de salud y menos brotes epidémicos.
Es imprescindible comprender que lavarse las manos es un acto simple con un gran impacto en la salud y la supervivencia, sobre todo de los niños y que debemos fomentar que toda la sociedad sea promotora de esta buena práctica de higiene.
Dr.Luis Ruso Martinez
Octubre 2025

